Susan y Paul

Una y otra y otra vez Continuaba caminando. Atrás había quedado la pradera y se había adentrado a una meseta cubierta enteramente de hojas resecas por el sol. Aún podía verlos. Estaban delante de ella a tal distancia que se habían convertido en cinco siluetas con el inmenso sol naranja detrás suyo. —¿Qué puedo hacer? … Leer más

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